Vinos de guarda

como se guarda un vino

Hoy en día existen los vinos jóvenes que son aquellos que ya poseen un determinado período de guarda y son aptos para ser bebidos desde el momento en que se ponen a la venta. Por lo general el período no supera los dos años y no poseen contacto con madera (donde se realiza la guarda).

Luego están los vinos de crianza que soportan una guarda de hasta 5 años, en la escala los siguen los reserva con guarda de 5 a 10 años y por último los gran reserva que pueden añejarse por 10, 15 o más años. Esta escala indica el período de crianza que tuvo el vino previo a su comercialización y es válido para los vinos tintos.

Para los vinos blancos la regla indica un consumo dentro de los dos o tres años de vida, salvo que tenga un paso por barricas, alta acidez y sea de alta gama. En caso que esto sea especificado en las etiquetas, le brinda una expectativa de vida mayor que puede llegar hasta los 8 años.

Existen algunos casos excepcionales donde los vinos blancos toleran una guarda superior, pero son los menos. Gran parte de los vinos blancos, los rosados o los tintos jóvenes no están preparados para ser guardados, ya que son vinos de consumo inmediato.

Es por ello, que por las características y durabilidad que el vino tinto es considerado el vino de guarda por excelencia.

Cómo identificamos un vino de guarda

Para poder identificar si el vino elegido es viable para guarda, debemos caber con cual tipo o tipos de uva está hecho, ya que hay algunas cepas que por su estructura posee un mayor potencial de guarda, ejemplo de ello son el Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Malbec. Esto, junto con la crianza del vino antes son los primeros ítems a tener en cuenta. Luego están los datos técnicos, que nos van a indicar si el producto es apto para ser añejado.

El alcohol, la acidez y los polifenoles (taninos) son quienes van a determinar si los vinos producidos soportarán una larga guarda ya que un desbalance en ellos puede acabar con la calidad del vino. Debe contener una buena graduación de alcohol lo que indica que las uvas se cosecharon bien madura y con mucha azúcar, lo que ayuda a obtener mejor cualidades del vino y lo mantiene sano.

Es nivel de acidez es necesario para mantener el balance con el alchol, su frescura característica e impedir la generación de microorganismos que puedan llegar a ser nocivos.

Un buen nivel de polifenoles resultado de la maceración es necesaria para obtener la robustez, astrigencia y los aromas del vino. Estos factores combinados positivamente dan como resultado un vino con una excelente capacidad de añejamiento. 

La humedad el ambiente es recomendable que ronde el 70% esto evitará que el corcho se reseque e ingrese oxígeno a la botella, es por eso que también debe estar horizontal, para que la parte interna se mantenga húmeda y no se formen grietas donde puedan generarse bacterias.
El vino debe permanecer en reposo evitando las vibraciones ya que impedirían que las borras se asienten arruinando su sabor. Y por último evitar que almacenarlo junto a solventes u otros productos que generen fuertes olores ya que el vino respira a través del corcho y esta permeabilidad hace que esos olores pasen al líquido con facilidad.